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1-3 años · Límites · 5 min de lectura
Salir de casa por las mañanas para ir al cole es una crisis diaria de llantos y prisas
Vestirse, desayunar, zapatos, abrigo… y el reloj corriendo. Unas mañanas más tranquilas empiezan por unos límites claros y previsibles.
Qué puede estar pasando
Los niños pequeños viven en el presente y no entienden de horarios. Nuestras prisas les llegan como tensión, y responden resistiéndose.
A veces, detrás del «no quiero» de la mañana también está lo que les cuesta separarse.
Qué puede ayudar en casa
Preparar la noche anterior todo lo que se pueda: ropa, mochila, desayuno.
Una rutina siempre igual, con apoyos visuales si hace falta, para que sepa qué viene después.
Ofrecer elecciones pequeñas («¿te pones primero los zapatos o el abrigo?») manteniendo el límite: salimos de casa.
¿Te gustaría verlo con tu caso concreto?