1-3 años · Alimentación · 6 min de lectura
Lleva semanas rechazando todo lo que no sea triturado o la hora de comer es una batalla de 45 minutos
Cuando cada comida acaba en lágrimas (las suyas y las tuyas), es normal sentirse perdida. Hay maneras de bajar la tensión en la mesa.
Qué puede estar pasando
Entre el año y los tres años es frecuente que aparezca la selectividad: desconfían de texturas y alimentos nuevos, y comer se convierte en un terreno donde ejercer su autonomía.
Cuanta más presión hay en la mesa, más se alarga la comida y más se resiste. Es un círculo que agota a toda la familia.
Qué puede ayudar en casa
Poner un tiempo límite razonable a la comida y retirar el plato sin enfados ni premios.
Ofrecer pequeñas cantidades de texturas nuevas junto a algo que ya acepta, sin obligar a probarlo.
Comer juntos y dejarle tocar, manipular y servirse. Tú decides qué se ofrece; él decide cuánto come.
¿Te gustaría verlo con tu caso concreto?