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Vanesa Marín
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1-3 años · Alimentación · 6 min de lectura

Lleva semanas rechazando todo lo que no sea triturado o la hora de comer es una batalla de 45 minutos

Cuando cada comida acaba en lágrimas (las suyas y las tuyas), es normal sentirse perdida. Hay maneras de bajar la tensión en la mesa.

Qué puede estar pasando

Entre el año y los tres años es frecuente que aparezca la selectividad: desconfían de texturas y alimentos nuevos, y comer se convierte en un terreno donde ejercer su autonomía.

Cuanta más presión hay en la mesa, más se alarga la comida y más se resiste. Es un círculo que agota a toda la familia.

Qué puede ayudar en casa

Poner un tiempo límite razonable a la comida y retirar el plato sin enfados ni premios.

Ofrecer pequeñas cantidades de texturas nuevas junto a algo que ya acepta, sin obligar a probarlo.

Comer juntos y dejarle tocar, manipular y servirse. Tú decides qué se ofrece; él decide cuánto come.

¿Te gustaría verlo con tu caso concreto?

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